Coravin ocupa una categoría que prácticamente creó. Esa posición trae un tipo particular de exposición: la visibilidad es valiosa, está asentada y es fácil de dañar con un cambio imprudente.

El crecimiento tenía que venir de algún sitio nuevo, y los movimientos evidentes ponían en riesgo lo que ya funcionaba. Mientras tanto, la representación digital de la empresa estaba organizada alrededor del producto tal como se lanzó y no del mercado tal como es ahora.

Empezamos por lo que ya atraía atención y por qué, separando la visibilidad que venía de la marca de la que venía de la categoría. A partir de ahí buscamos demanda adyacente a la posición existente: preguntas que el mercado ya estaba haciendo y que Coravin tenía derecho a responder.

Dimos acompañamiento estratégico para reforzar lo que funcionaba y definimos canales de crecimiento que extendían la categoría en lugar de competir con ella. Las prioridades se fijaron para que nada de la hoja de ruta pusiera en riesgo la visibilidad existente.

Una separación más clara entre la visibilidad que hay que defender y la que hay que construir, y una vía de crecimiento que el equipo podía seguir sin jugarse la posición de categoría.

Empieza por lo que el mercado puede ver.

Una conversación basta para saber si hay una distancia que merece cerrarse.